En la actualidad las marcas ya no promocionan el tangible (es decir, el servicio, o el producto) como su fuerte porque la competencia es tan basta que no tendría sentido hablar de lo que se está vendiendo en sí, sino de lo que ofrece aquello que se vende. Este es el intangible de la marca: cómo me hace sentir, cómo se acerca a mi forma de vida, el lugar empático en el que se ubica.
Es a través de este tipo de valores que las marcas logran diferenciarse entre sí: el branding hace posible que, marcas que hacen lo mismo, se vean distintas, hablen de maneras diferentes y generen diversas experiencias en los consumidores. Las marcas quieren vincularse con las personas, las marcas dialogan.
Hay muchas disciplinas desde las cuales puede interpretarse una marca. Sin embargo, es importante tener en cuenta que para la construcción de la misma es necesario que todas trabajen juntas. Una marca no es su logo ni sus colores: este es la tarea del diseño gráfico. Una marca no es el producto: esta es la tarea del diseño industrial. Una marca tampoco es su target: esta es el campo del marketing. Una marca no es su promoción: este es el aporte de la publicidad. Por último, una marca no es lo que circula en los medios: este es el trabajo de prensa. Si estas disciplinas trabajasen por separado no conseguirían una marca, sino un logo, una publicidad, una gacetilla de prensa o un producto. Sin embargo, puestas a funcionar junto al branding, son capaces de construir el intangible de la marca, apelando a sus consumidores desde el discurso emotivo y el sentido común.
Las marcas se vinculan con las personas desde lo emocional porque ellas mismas actúan como si fueran personas: tienen una personalidad definida, un discurso, una imagen y objetivos. Así, las personas no se relacionan con las marcas solamente a través de la satisfacción de necesidades (necesidad de alimentarse, de vestirse, de leer o entretenerse) sino que se sienten identificadas, elegidas, especiales, únicas: establecemos afinidades con las marcas y preferimos aquellas que nos hablan teniendo en cuenta nuestra forma de ser.
Las marcas no necesitan ser exclusivas para ganar consumidores fieles. Es suficiente con que sean diferentes y puedan hablar a las personas de manera directa y mostrarse transparentes.
No era tan difícil, ¿no? Ahora que sabés qué es branding, ¿qué esperás para movilizar a tu marca?
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